Antiguo Egipto
Tres mil años de faraones a orillas del Nilo
Gracias al Nilo, Egipto sostuvo durante tres milenios una de las civilizaciones más estables de la historia, con pirámides, jeroglíficos y faraones-dioses.
El don del Nilo
El historiador griego Heródoto escribió que Egipto era «un don del Nilo». Cada verano, el río crecía e inundaba sus orillas, dejando un limo negro fértil; los egipcios llamaban a su tierra Kemet, «la tierra negra», en contraste con el desierto rojo. Sobre esa franja estrecha floreció una civilización que duró cerca de 3.000 años.
Hacia el 3100 a. C., el Alto y el Bajo Egipto se unificaron bajo un rey que la tradición llama Narmer o Menes. El faraón era considerado un dios en la Tierra, garante de la maat, el orden cósmico. Los historiadores dividen su historia en Imperio Antiguo, Medio y Nuevo, separados por periodos de crisis.
La era de las pirámides
En el Imperio Antiguo, el arquitecto Imhotep construyó para el faraón Djoser la pirámide escalonada de Saqqara, hacia el 2670 a. C., la primera gran construcción de piedra tallada. Un siglo después se levantó en Guiza la Gran Pirámide de Keops (Jufu), de unos 146 metros originales y alrededor de 2,3 millones de bloques. Fue el edificio más alto del mundo durante casi 4.000 años. Las excavaciones de los poblados de obreros muestran que no la construyeron esclavos, sino trabajadores organizados, alimentados con pan y cerveza.
El Imperio Nuevo
Tras expulsar a los hicsos, Egipto vivió su apogeo militar en el Imperio Nuevo (c. 1550–1070 a. C.). La reina-faraón Hatshepsut organizó expediciones comerciales al país de Punt. Akenatón intentó imponer el culto a un único dios solar, Atón, revolución religiosa que fue borrada tras su muerte. Su probable hijo, Tutankamón, fue un faraón menor que murió joven, pero su tumba casi intacta, descubierta por Howard Carter el 4 de noviembre de 1922 en el Valle de los Reyes, lo volvió el más famoso. Ramsés II combatió a los hititas en Kadesh, hacia 1274 a. C., y firmó con ellos uno de los primeros tratados de paz conocidos.
Dato curioso: Para los egipcios, el corazón —no el cerebro— era la sede del pensamiento. Al momificar, extraían el cerebro por la nariz y lo desechaban, pero dejaban el corazón, que sería pesado frente a la pluma de Maat en el juicio de los muertos.
Dioses, escritura y eternidad
Los egipcios creían en una vida después de la muerte para la que había que preservar el cuerpo mediante la momificación. Escribían con jeroglíficos, una escritura que combinaba signos fonéticos e ideográficos, sobre piedra y papiro. Su conocimiento se perdió durante siglos hasta que el francés Jean-François Champollion los descifró en 1822 gracias a la piedra de Rosetta, hallada en 1799, que repetía un mismo decreto en jeroglífico, demótico y griego.
El final de los faraones
Tras siglos de dominaciones extranjeras, Alejandro Magno conquistó Egipto en el 332 a. C. Sus sucesores, los Ptolomeos, fundaron una dinastía griega con capital en Alejandría, con su faro y su biblioteca. La última reina, Cleopatra VII, se suicidó en el 30 a. C. tras la derrota ante Octavio, y Egipto se convirtió en provincia romana.
Galería
¿Por qué los egipcios llamaban a su país Kemet, «tierra negra»?
Conexiones
Seguí el hilo
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La única maravilla del mundo antiguo que sigue en pie
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El sol que muere cada noche y el dios que venció a la muerte
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La última reina del Egipto de los faraones
El río Nilo
El don que hizo posible Egipto
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Cuando la palabra aprendió a sobrevivir al silencio
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El rey que nunca perdió una batalla
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Regla de tres
Si dos magnitudes son proporcionales, conocidos tres valores se calcula el cuarto.
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La aleación que forjó los primeros imperios
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El primer imperio que gobernó tres continentes
Civilización del valle del Indo
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El mar de arena que fue verde