
Julio César
El general que cruzó el Rubicón y enterró la República
Conquistó la Galia, derrotó a Pompeyo y se hizo dictador perpetuo. Veintitrés puñaladas en los idus de marzo no lograron detener lo que había puesto en marcha.
Un patricio sin fortuna
Cayo Julio César nació en Roma el 12 o 13 de julio del año 100 a. C. en la gens Julia, una familia patricia que se decía descendiente de Eneas y de la diosa Venus, pero que hacía tiempo había perdido peso político. Su tía Julia estaba casada con Cayo Mario, líder de los populares, y César se casó con Cornelia, hija de Cinna, otro aliado de Mario. Cuando el dictador Sila tomó el poder, le ordenó divorciarse; César se negó y tuvo que esconderse hasta obtener el perdón.
De joven fue capturado por piratas cilicios en el Egeo. Según Plutarco, cuando le pidieron 20 talentos de rescate, se rió y exigió que pidieran 50. Durante su cautiverio les prometió que volvería para crucificarlos. Una vez liberado, armó una flota, los capturó y cumplió su palabra.
El ascenso político
César escaló el cursus honorum endeudándose sin medida para organizar espectáculos y ganarse al pueblo. En el año 63 a. C. fue elegido pontífice máximo. En el 60 a. C. selló con Pompeyo, el gran general, y Craso, el hombre más rico de Roma, un pacto conocido como el primer triunvirato. Gracias a él obtuvo el consulado en el 59 a. C. y luego el gobierno de las provincias galas.
La conquista de la Galia
Entre el 58 y el 50 a. C. sometió la Galia, un territorio que abarcaba la actual Francia, Bélgica y parte de Suiza. Cruzó dos veces a Britania y tendió un puente sobre el Rin en solo diez días. La campaña culminó en el año 52 a. C. con el asedio de Alesia, donde rodeó al caudillo galo Vercingétorix con una doble línea de fortificaciones y resistió a la vez al ejército sitiado y a un enorme ejército de socorro. Relató todo en sus Comentarios sobre la guerra de las Galias, una obra maestra de propaganda en prosa sencilla y en tercera persona.
Dato curioso: César usaba un cifrado que hoy lleva su nombre: desplazaba cada letra tres posiciones en el alfabeto, de modo que la A se convertía en D. Es uno de los primeros sistemas criptográficos documentados.
El Rubicón y la dictadura
Con Craso muerto y Pompeyo aliado al Senado, sus enemigos le ordenaron disolver su ejército. En enero del 49 a. C. cruzó con sus tropas el río Rubicón, límite de su provincia, desafiando la ley. Según Suetonio pronunció la frase alea iacta est: la suerte está echada. Comenzaba la guerra civil. Derrotó a Pompeyo en Farsalia en el 48 a. C.; este huyó a Egipto, donde fue asesinado. Allí César conoció a Cleopatra y se involucró en la guerra dinástica egipcia.
De regreso en Roma acumuló poderes sin precedentes. Reformó el calendario —el calendario juliano, con años de 365 días y uno bisiesto cada cuatro, base del que usamos hoy—, amplió el Senado y fundó colonias. A comienzos del 44 a. C. fue nombrado dictator perpetuo.
Los idus de marzo
Un grupo de más de sesenta senadores, encabezados por Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, temía que se proclamara rey. El 15 de marzo del 44 a. C., en la curia del teatro de Pompeyo, lo apuñalaron 23 veces. Cayó al pie de una estatua de su antiguo rival. Su asesinato no salvó la República: provocó nuevas guerras civiles de las que surgió su sobrino nieto e hijo adoptivo, Octavio, el futuro Augusto. Su nombre se convirtió en título: de César derivan káiser y zar.
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