La República romana
Cinco siglos de ciudadanos, cónsules y guerra civil
Del 509 al 27 a. C., Roma se gobernó con magistrados electos y un Senado poderoso. Conquistó el Mediterráneo y luego se desangró en guerras civiles hasta que un solo hombre tomó el control.
Un sistema contra los tiranos
Tras expulsar al último rey, los romanos diseñaron un gobierno con un principio central: que nadie volviera a concentrar el poder. Lo lograron con dos reglas, la colegialidad (cada cargo lo ocupaban al menos dos personas, que podían vetarse) y la anualidad (los cargos duraban un año). Así nació la res publica, «la cosa pública».
En la cima estaban los dos cónsules, que mandaban los ejércitos y daban nombre al año. Por debajo, la carrera política (cursus honorum) tenía escalones fijos: cuestor (finanzas), edil (obras, mercados y juegos), pretor (justicia) y cónsul. Cada cinco años se elegían dos censores, que hacían el censo y podían expulsar a senadores indignos. En emergencias se nombraba un dictador con poder absoluto, pero solo por seis meses. El modelo admirado era Cincinato, quien según la tradición dejó su arado en el 458 a. C., salvó a Roma en dieciséis días y volvió a su campo.
Patricios contra plebeyos
Al principio, solo las familias patricias podían ocupar cargos. La mayoría, la plebe, luchó durante dos siglos en el llamado conflicto de los órdenes. Su arma era la huelga: en el 494 a. C. los plebeyos abandonaron la ciudad en masa hacia el Monte Sacro y consiguieron sus propios magistrados, los tribunos de la plebe, inviolables y con derecho a vetar decisiones. Siguieron conquistas sucesivas: las Doce Tablas (451–450 a. C.), primeras leyes escritas; las leyes Licinias-Sextias (367 a. C.), que abrieron el consulado a los plebeyos; y la ley Hortensia (287 a. C.), que dio fuerza de ley a las decisiones de la asamblea plebeya.
Dato curioso: las siglas SPQR, Senatus Populusque Romanus («el Senado y el pueblo romano»), resumían la idea de la República. Hoy siguen grabadas en las tapas de alcantarilla y los autobuses de la ciudad de Roma.
De ciudad a potencia mediterránea
La República fue una máquina de guerra. Tras sobrevivir al saqueo de los galos en el 390 a. C., Roma sometió a latinos, samnitas y griegos del sur hasta controlar casi toda la península hacia el 264 a. C. Luego vinieron las guerras púnicas contra Cartago, la conquista de Macedonia y Grecia (Corinto fue arrasada en el 146 a. C., el mismo año que Cartago) y la expansión por Hispania, Asia Menor y la Galia. El historiador griego Polibio, rehén en Roma, se preguntaba cómo los romanos habían sometido casi todo el mundo conocido en menos de 53 años, y encontró la respuesta en su constitución mixta, que combinaba elementos de monarquía (cónsules), aristocracia (Senado) y democracia (asambleas).
La crisis: del Tíber al Rubicón
El imperio trajo riqueza, pero mal repartida. Los pequeños campesinos-soldados perdían sus tierras frente a grandes latifundios trabajados por esclavos. Los hermanos Tiberio y Cayo Graco intentaron una reforma agraria y fueron asesinados (133 y 121 a. C.). Desde entonces la violencia se volvió parte de la política:
- Mario abrió el ejército a los pobres (107 a. C.), creando soldados más leales a su general que al Estado.
- Sila marchó sobre Roma con sus legiones y se hizo dictador (82 a. C.), con listas de proscritos.
- Espartaco encabezó la mayor rebelión de esclavos (73–71 a. C.).
- César, Pompeyo y Craso formaron el primer triunvirato (60 a. C.).
En enero del 49 a. C., César cruzó el río Rubicón con una legión, desafiando al Senado, y ganó la guerra civil. Fue nombrado dictador perpetuo y asesinado en los idus de marzo del 44 a. C. Su heredero, Octavio, derrotó a Marco Antonio y Cleopatra en Accio (31 a. C.) y en el 27 a. C. recibió el nombre de Augusto. La República siguió existiendo en las formas, pero ya no en los hechos.
Su legado
La República romana inspiró a los padres fundadores de Estados Unidos, que llamaron Senado a su cámara alta, y a los revolucionarios franceses. Términos como república, veto, censo, dictador o candidato (de candidatus, «vestido de blanco», por la toga blanqueada de quien pedía votos) vienen de ella.
Galería
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