
Isaac Newton
El hombre que unificó el cielo y la Tierra
Un niño prematuro de una granja inglesa terminó descifrando la ley que mueve a las manzanas y a los planetas, e inventó de paso el cálculo y la óptica moderna.
Un comienzo improbable
Isaac Newton nació el día de Navidad de 1642 según el calendario juliano —el 4 de enero de 1643 en el nuestro— en la casa solariega de Woolsthorpe, en el condado de Lincolnshire. Llegó al mundo tan pequeño que, según contaría su madre, cabía en una jarra de un cuarto de galón. Su padre, un granjero analfabeto, había muerto tres meses antes. Cuando Hannah Ayscough volvió a casarse, el niño quedó al cuidado de su abuela, una herida que Newton arrastró toda la vida: años después anotó entre sus pecados juveniles haber amenazado con quemar la casa con su madre y su padrastro dentro.
En la escuela de Grantham construía relojes de sol, molinos en miniatura y cometas con faroles que asustaban a los vecinos. Su madre quiso convertirlo en granjero, pero fracasó: Isaac olvidaba las ovejas por leer. En 1661 entró en el Trinity College de Cambridge como subsizar, un estudiante pobre que pagaba sus estudios sirviendo a otros.
Los años milagrosos
En 1665 la peste bubónica cerró la universidad y Newton regresó a Woolsthorpe. Allí, en apenas dos años, sentó las bases del cálculo (su «método de las fluxiones»), descompuso la luz blanca con prismas y concibió la idea de que la misma fuerza que hace caer los cuerpos mantiene a la Luna en su órbita. La famosa anécdota de la manzana proviene del propio Newton, que se la contó en su vejez a su biógrafo William Stukeley.
De vuelta en Cambridge, en 1669 fue nombrado profesor lucasiano de matemáticas con solo 26 años. En 1668 construyó el primer telescopio reflector funcional, que evitaba las aberraciones de color de las lentes; su presentación ante la Royal Society en 1672 lo hizo famoso y lo enfrentó en amargas disputas con Robert Hooke.
Los Principia
En 1684 el astrónomo Edmond Halley visitó Cambridge para preguntarle qué órbita seguiría un planeta atraído por una fuerza inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Newton respondió de inmediato: una elipse. Lo había calculado años antes. Halley lo convenció de publicarlo y hasta pagó la impresión de su bolsillo. El resultado, en 1687, fue la Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, quizá el libro científico más influyente de la historia.
En sus páginas aparecen las tres leyes del movimiento y la ley de gravitación universal. Por primera vez, un mismo conjunto de ecuaciones explicaba las mareas, la trayectoria de los cometas, el achatamiento de la Tierra y las leyes de Kepler. El cielo y la Tierra dejaban de ser mundos separados.
Dato curioso: Newton dedicó más páginas a la alquimia y a la interpretación de las profecías bíblicas que a la física. Cuando se analizaron mechones de su cabello en el siglo XX se hallaron niveles elevados de mercurio, probablemente por sus experimentos.
El poder y la polémica
En 1696 dejó Cambridge para dirigir la Real Casa de la Moneda, donde persiguió a falsificadores con una dureza implacable y supervisó la gran reacuñación de la plata inglesa. Presidió la Royal Society desde 1703 hasta su muerte y en 1705 la reina Ana lo nombró caballero. Su vejez estuvo marcada por la feroz disputa con Gottfried Leibniz sobre quién había inventado primero el cálculo: hoy se reconoce que ambos llegaron a él de forma independiente.
Legado
Newton murió el 20 de marzo de 1727 (calendario juliano) en Kensington y fue enterrado con honores de Estado en la Abadía de Westminster. Su física reinó sin rival durante más de dos siglos, hasta que Einstein mostró sus límites en velocidades y gravedades extremas. Aun así, las naves que viajan a Marte se calculan con sus ecuaciones. El poeta Alexander Pope lo resumió en un epitafio: «La naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la noche; Dios dijo: ¡Que sea Newton!, y todo fue luz».
Galería
¿Qué catástrofe le dio a Newton el tiempo para sus grandes descubrimientos de juventud?
Conexiones
Seguí el hilo
La gravedad
La fuerza más débil que gobierna el cosmos
Segunda ley de Newton
La fuerza neta sobre un cuerpo es igual a su masa por su aceleración: cuanto mayor la fuerza, más cambia el movimiento; cuanto mayor la masa, más se resiste.
Ley de gravitación universal
Dos masas cualesquiera se atraen con una fuerza proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellas.
La revolución científica
Cuando el ser humano aprendió a interrogar a la naturaleza

Binomio de Newton
Desarrolla cualquier potencia de una suma usando los números combinatorios del triángulo de Pascal.
La luz y el color
Una onda, una partícula y un arcoíris escondido en el blanco
Galileo Galilei
El hombre que apuntó un telescopio al cielo
Albert Einstein
El empleado de patentes que dobló el espacio y el tiempo
Charles Darwin
El viajero que descubrió cómo cambia la vida
La Ilustración
Atrévete a saber
Neptuno
El planeta hallado con matemáticas
Leyes de los exponentes
Las reglas para multiplicar, dividir y elevar potencias, que extienden los exponentes a cero, negativos y fracciones.