Placas tectónicas

Continentes que viajan a la velocidad de las uñas

⏳ 1912–hoy

La corteza terrestre está rota en grandes placas que se mueven unos centímetros por año, levantan montañas, abren océanos y desatan terremotos y volcanes.

El rompecabezas de Wegener

Cualquiera que mire un mapa nota que la costa de Brasil encaja con la de África occidental. En 1912 el meteorólogo alemán Alfred Wegener propuso una explicación audaz: los continentes estuvieron unidos en un supercontinente, Pangea, y desde entonces se fueron separando. Reunió pruebas notables: fósiles idénticos del reptil Mesosaurus en Brasil y Sudáfrica, del helecho Glossopteris en todos los continentes del sur, cordilleras y estratos que continuaban de un lado al otro del Atlántico y huellas de glaciares en regiones hoy tropicales. Publicó su teoría de la deriva continental en 1915, pero fue rechazada por la mayoría de los geólogos: no podía explicar qué fuerza movía los continentes. Wegener murió en 1930 durante una expedición en Groenlandia, sin ver su idea reivindicada.

El fondo del mar habla

La prueba llegó del océano. Tras la Segunda Guerra Mundial, los sonares revelaron una inmensa cordillera submarina en el medio del Atlántico. Las geólogas y cartógrafas Marie Tharp y Bruce Heezen dibujaron el relieve del fondo marino y Tharp descubrió un valle de rift en el centro de la dorsal. Hacia 1960–1962 Harry Hess propuso la expansión del fondo oceánico: en las dorsales brota roca nueva que se aleja hacia ambos lados. En 1963 Fred Vine y Drummond Matthews mostraron que el fondo marino tiene franjas magnéticas simétricas a cada lado de las dorsales, como un código de barras que registra las inversiones del campo magnético terrestre. A fines de los años sesenta nació la teoría de la tectónica de placas.

Cómo funcionan las placas

La capa externa rígida de la Tierra, la litosfera, está dividida en unas 15 placas mayores y numerosas menores que se desplazan sobre la astenosfera, una capa del manto caliente y plástica. Se mueven entre 2 y 10 cm por año, aproximadamente lo que crecen las uñas. Sus bordes son de tres tipos:

  • Divergentes: las placas se separan y nace corteza nueva, como en la dorsal mesoatlántica o el valle del Rift africano.
  • Convergentes: chocan; una se hunde bajo la otra (subducción) o se pliegan en cordilleras. La placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana y levanta los Andes; en esa zona está la fosa de las Marianas, el punto más profundo del océano.
  • Transformantes: se deslizan lateralmente, como en la falla de San Andrés, en California.

Dato curioso: la India viajó hacia el norte a gran velocidad y chocó con Asia hace unos 50 millones de años. Ese choque, que sigue en marcha, levantó el Himalaya y el Everest, en cuya cima hay rocas con fósiles marinos.

Un planeta en movimiento

Pangea se terminó de reunir hace unos 335 millones de años y empezó a fragmentarse hace unos 200 millones. El Atlántico sigue ensanchándose unos 2,5 cm por año. Paraguay está en el interior estable de la placa Sudamericana, lejos de sus bordes, por eso casi no sufre grandes terremotos. Las placas son el motor que recicla la corteza: la roca que se hunde en las zonas de subducción arrastra agua y carbono al manto, y los volcanes los devuelven a la superficie. Ese ciclo, único entre los planetas conocidos, ayudó a regular el clima durante miles de millones de años. Dentro de unos 200 a 250 millones de años, según varios modelos, los continentes podrían volver a reunirse en un nuevo supercontinente.

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¿Por qué se rechazó al principio la teoría de Wegener?