Pompeya

La ciudad congelada por el Vesubio en el año 79

⏳ 79 d. C. (erupción)Alto Imperio📍 Campania, Italia

En unas horas, una erupción sepultó Pompeya bajo varios metros de ceniza y piedra pómez. Redescubierta en el siglo XVIII, es la ventana más completa a la vida cotidiana de una ciudad romana.

Una ciudad próspera al pie del volcán

Pompeya era una ciudad comercial de la Campania, cerca de la bahía de Nápoles, fundada por los oscos y luego influida por griegos y samnitas. Se convirtió en colonia romana en el 80 a. C. En el siglo I d. C. tenía una población que los estudios estiman en torno a 10.000–12.000 habitantes, murallas de unos 3 km, un anfiteatro para unos 20.000 espectadores (el más antiguo de piedra que se conserva, del 70 a. C.), dos teatros, varias termas, un foro y decenas de tiendas, panaderías y tabernas.

Nadie sabía que el Vesubio era un volcán: estaba cubierto de viñedos. En el 62 d. C. (o 63) un fuerte terremoto dañó la ciudad, y en el 79 todavía había obras de reparación en marcha.

El día de la erupción

La fecha tradicional, el 24 de agosto del 79 d. C., procede de los manuscritos de las cartas de Plinio el Joven. Pero en 2018 se halló en una casa una inscripción a carbón fechada el «decimosexto día antes de las calendas de noviembre», es decir, el 17 de octubre, junto con indicios como frutas otoñales y braseros encendidos. Por eso muchos investigadores creen hoy que la erupción ocurrió el 24 de octubre.

Hacia el mediodía el volcán lanzó una columna de gas, ceniza y piedra pómez que, según los vulcanólogos, alcanzó unos 30 km de altura. Plinio el Joven, que la vio desde Miseno, la comparó con un pino piñonero; por eso hoy este tipo de erupción se llama pliniana. Durante horas cayó sobre Pompeya una lluvia de pómez que hundía los techos. Muchos huyeron. Quienes se quedaron murieron a la madrugada siguiente, cuando llegaron las corrientes piroclásticas, avalanchas de gas ardiente y ceniza a cientos de grados que se desplazaban a gran velocidad. La ciudad quedó enterrada bajo unos 4–6 m de material.

Su tío, el almirante y naturalista Plinio el Viejo, zarpó con la flota para rescatar a amigos y murió en la playa de Estabia. Plinio el Joven narró todo en dos cartas al historiador Tácito, el primer relato detallado de una erupción volcánica.

La ciudad redescubierta

También fueron sepultadas Herculano, bajo unos 20 m de material volcánico, Estabia y Oplontis. Herculano se excavó desde 1738 y Pompeya desde 1748, por orden de Carlos de Borbón, rey de Nápoles y luego Carlos III de España. Recién en 1763 una inscripción con el nombre res publica Pompeianorum confirmó la identidad de la ciudad.

En 1863 el arqueólogo Giuseppe Fiorelli tuvo una idea genial: los cuerpos se habían descompuesto dentro de la ceniza endurecida, dejando huecos con su forma exacta. Fiorelli los rellenó con yeso y obtuvo los famosos calcos de víctimas en su última postura: personas cubriéndose la cara, una madre con su hijo, un perro encadenado. Se han hallado los restos de más de 1.100 víctimas en las zonas excavadas.

Dato curioso: en Herculano se descubrió una biblioteca entera de unos 1.800 papiros carbonizados, la Villa de los Papiros. Desde 2023, investigadores que combinan tomografías y algoritmos de inteligencia artificial han logrado leer pasajes de estos rollos sin desenrollarlos.

Una ventana a la vida diaria

Pompeya permite ver lo que ninguna otra ciudad romana conserva. Sus calles tienen surcos de carros y pasos de peatones de piedra elevados. Se han identificado unas 80 tabernas de comida caliente (thermopolia), algunas con mostradores pintados; una, excavada en 2019–2020, conservaba restos de comida en sus recipientes. Hay panaderías con hornos y panes carbonizados, talleres de tintoreros, un lupanar y lujosas mansiones como la Casa del Fauno, de unos 3.000 m², o la Villa de los Misterios, con sus frescos en rojo pompeyano.

Las paredes están llenas de grafitis: propaganda electoral, anuncios de gladiadores, chistes, declaraciones de amor e insultos. Uno de ellos dice: «Me admiro, oh pared, de que no te hayas derrumbado con tantas tonterías escritas en ti».

Hoy

Pompeya fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997 junto con Herculano y Torre Annunziata. Se ha excavado cerca de dos tercios de sus 66 hectáreas, y se siguen haciendo hallazgos casi cada año. Recibe millones de visitantes anuales, y es uno de los sitios arqueológicos más visitados del planeta. El Vesubio sigue activo: su última erupción fue en 1944, y más de medio millón de personas viven en la zona de mayor riesgo.

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¿Por qué las erupciones como la del Vesubio se llaman 'plinianas'?