Las cinco extinciones masivas
Cinco veces la vida estuvo al borde del abismo
En los últimos 450 millones de años, la Tierra perdió en cinco ocasiones más de tres cuartas partes de sus especies. Volcanes, glaciaciones y un asteroide reescribieron la historia de la vida.
La idea de que las especies desaparecen
Hasta fines del siglo XVIII, muchos naturalistas pensaban que ninguna especie creada podía perderse. En 1796 el francés Georges Cuvier comparó huesos de mamut con los de elefantes vivos y demostró que eran animales distintos, ya inexistentes. La extinción se convirtió en un hecho científico. En 1982, los paleontólogos David Raup y Jack Sepkoski, tras analizar miles de familias de animales marinos fósiles, identificaron cinco picos en los que la desaparición fue súbita y global: las «cinco grandes».
Las cinco grandes
- Ordovícico–Silúrico (hace ≈ 445 millones de años). Una glaciación brusca centrada en el supercontinente Gondwana hizo bajar el nivel del mar y enfrió los océanos. Desapareció alrededor del 85 % de las especies, casi todas marinas, porque la tierra firme estaba apenas colonizada.
- Devónico tardío (≈ 372 millones). Una serie de pulsos de extinción, ligados a la falta de oxígeno en los mares, borró cerca del 75 % de las especies y arrasó los grandes arrecifes de la época.
- Pérmico–Triásico (≈ 252 millones). La peor de todas, conocida como la Gran Mortandad. Las erupciones de los Traps Siberianos liberaron cantidades colosales de CO₂, calentaron el planeta y acidificaron los océanos. Se perdió más del 80 % de las especies marinas y muchos insectos, el único caso conocido de extinción masiva de insectos.
- Triásico–Jurásico (≈ 201 millones). Coincide con la apertura del Atlántico y las erupciones de la Provincia Magmática del Atlántico Central. Desaparecieron cerca de tres cuartas partes de las especies, y los dinosaurios quedaron con el campo libre.
- Cretácico–Paleógeno (≈ 66 millones). El impacto de un asteroide de unos 10 km en Chicxulub, México, sumado a las erupciones del Decán en la India, acabó con alrededor del 75 % de las especies, incluidos los dinosaurios no avianos.
Dato curioso: tras la Gran Mortandad, un animal parecido a un cerdo con colmillos, el Lystrosaurus, llegó a ser tan dominante que en algunos yacimientos del Triásico inicial representa la mayoría de los fósiles de vertebrados terrestres.
Después de la catástrofe
Cada extinción fue también un comienzo. Tras el Pérmico, los ecosistemas tardaron varios millones de años en recuperarse, pero de los sobrevivientes surgieron los dinosaurios y los primeros mamíferos. Tras el Cretácico, los mamíferos, que habían vivido a la sombra de los grandes reptiles durante más de 100 millones de años, se diversificaron en ballenas, murciélagos, caballos y, mucho después, primates. Sin el asteroide, probablemente los humanos no existiríamos.
El patrón común es inquietante: casi todas las grandes extinciones se asocian a cambios rápidos en el carbono de la atmósfera, calentamiento o enfriamiento extremo y océanos sin oxígeno o ácidos.
¿Una sexta extinción?
Muchos biólogos sostienen que estamos entrando en una sexta extinción, esta vez causada por una sola especie. La destrucción de hábitats, la caza, las especies invasoras y el cambio climático elevaron las tasas de extinción muy por encima del ritmo natural de fondo. El informe de la plataforma científica IPBES de 2019 estimó que alrededor de un millón de especies están amenazadas. La diferencia con las anteriores es que esta vez el responsable puede decidir frenarla.
Galería
¿Cuál fue la extinción masiva más devastadora?
Conexiones
Seguí el hilo
Dinosaurios
Los reyes del Mesozoico, y sus herederos con plumas
Teoría de la evolución
La idea que explicó la diversidad de la vida
Volcanes
Ventanas al fuego interior del planeta
Cambio climático
El experimento que la humanidad hace con su planeta
Arrecifes de coral
Las selvas tropicales del mar
Placas tectónicas
Continentes que viajan a la velocidad de las uñas
Prehistoria
Tres millones de años antes de la escritura