El esqueleto humano

206 huesos vivos que sostienen, protegen y fabrican sangre

Un adulto tiene 206 huesos, pero un bebé nace con cerca de 300 piezas que se van fusionando. Más de la mitad de todos están en las manos y los pies.

Un armazón que está vivo

Solemos imaginar los huesos como piezas secas y muertas, como las de un museo. En realidad son tejido vivo, atravesado por vasos sanguíneos y nervios, que se rompe y se reconstruye sin parar. El esqueleto de un adulto tiene 206 huesos y representa alrededor del 15 % del peso corporal. Cumple cinco funciones esenciales:

  • Sostén: da forma al cuerpo y soporta su peso.
  • Protección: el cráneo guarda el cerebro, las costillas cubren corazón y pulmones.
  • Movimiento: los músculos tiran de los huesos como de palancas.
  • Depósito mineral: guarda cerca del 99 % del calcio del cuerpo.
  • Fábrica de sangre: la médula ósea roja produce miles de millones de glóbulos cada día.

De 300 a 206

Un recién nacido tiene alrededor de 300 piezas óseas y cartilaginosas. Muchas se fusionan durante la infancia y la adolescencia. El cráneo del bebé, por ejemplo, tiene zonas blandas llamadas fontanelas que permiten el paso por el canal de parto; el sacro nace como cinco vértebras separadas que terminan soldadas en un solo hueso. El crecimiento en longitud ocurre en las placas de crecimiento de los extremos de los huesos largos, que se cierran entre los 15 y los 25 años aproximadamente.

El esqueleto se divide en dos partes. El esqueleto axial, con 80 huesos, forma el eje central: cráneo, columna vertebral, costillas y esternón. El esqueleto apendicular, con 126, incluye brazos, piernas y las cinturas que los unen al tronco.

Dato curioso: las dos manos y los dos pies suman 106 huesos, más de la mitad de todo el esqueleto. Cada mano tiene 27 y cada pie, 26.

Récords del cuerpo

El fémur, en el muslo, es el hueso más largo y fuerte: mide cerca de un cuarto de la estatura de una persona. El más pequeño es el estribo, en el oído medio, de unos 3 milímetros, que transmite las vibraciones del sonido. El hioides, en el cuello, es el único hueso que no se articula con ningún otro: queda suspendido por músculos y ligamentos y sostiene la lengua.

Un tejido que se remodela

Dentro de los huesos trabajan dos equipos: los osteoclastos, que disuelven hueso viejo, y los osteoblastos, que fabrican hueso nuevo. Gracias a ellos, se estima que cada año se renueva alrededor del 10 % del esqueleto adulto. En 1892, el cirujano alemán Julius Wolff formuló la ley que lleva su nombre: el hueso se adapta a las cargas que recibe. Por eso los tenistas tienen el hueso del brazo dominante más grueso y los astronautas pierden masa ósea en la ingravidez.

Históricamente, la anatomía ósea fue una de las primeras en estudiarse con precisión. El médico griego Galeno la describió en el siglo II, aunque sobre todo a partir de monos, y cometió errores que nadie corrigió durante más de mil años. En 1543, el flamenco Andrés Vesalio publicó en Basilea De humani corporis fabrica, con grabados de esqueletos humanos de una precisión revolucionaria. Y el 22 de diciembre de 1895, Wilhelm Röntgen tomó la primera radiografía famosa: la mano de su esposa, Anna Bertha, con su anillo. Por primera vez, se podía ver un esqueleto vivo sin abrir el cuerpo.

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¿Por qué un bebé tiene más huesos que un adulto?