Imperio otomano
Seis siglos entre Oriente y Occidente
De un pequeño principado turco en Anatolia nació un imperio que tomó Constantinopla, dominó tres continentes y duró más de 600 años.
Los hijos de Osmán
Hacia 1299, en el noroeste de Anatolia, un jefe turco llamado Osmán I fundó un pequeño principado en la frontera con el Imperio bizantino. De su nombre deriva «otomano». Sus sucesores tomaron Bursa (1326), que fue su primera gran capital, cruzaron a Europa y ocuparon buena parte de los Balcanes; en la batalla de Kosovo (1389) derrotaron a una coalición encabezada por los serbios. En 1402 el conquistador turco-mongol Tamerlán capturó al sultán Bayaceto I en Ankara y el Estado estuvo al borde de la desintegración, pero se recuperó.
La toma de Constantinopla
El 29 de mayo de 1453, tras un asedio de casi dos meses, el sultán Mehmed II, de 21 años, conquistó Constantinopla. Sus enormes cañones, construidos con ayuda del fundidor húngaro Orbán, golpearon las murallas de Teodosio, y llegó a hacer trasladar barcos por tierra hasta el Cuerno de Oro para eludir la cadena que cerraba el puerto. La ciudad, que los turcos llamarían Estambul, fue la nueva capital, y Santa Sofía se convirtió en mezquita.
El apogeo de Solimán
Selim I conquistó Siria y Egipto en 1516–1517 y asumió el papel de protector de La Meca y Medina. Su hijo Solimán el Magnífico (1520–1566), llamado por los turcos Kanuni, «el Legislador», llevó el imperio a su cénit. En Mohács (1526) destruyó al reino de Hungría y en 1529 sitió Viena, aunque sin tomarla. Su arquitecto, Mimar Sinan, construyó la mezquita de Solimán en Estambul y cientos de edificios.
El imperio se sostenía en instituciones originales. Mediante el devshirme, se reclutaban niños cristianos de los Balcanes que eran convertidos al islam y formados como jenízaros, la infantería de élite, o como altos funcionarios; algunos llegaron a gran visir. Con el sistema de millet, las comunidades religiosas —ortodoxos, armenios, judíos— gestionaban sus propios asuntos civiles bajo la autoridad del sultán. Por eso muchos judíos expulsados de España en 1492 encontraron refugio en tierras otomanas.
Dato curioso: En el palacio de Topkapı se conservan relicarios que, según la tradición, contienen objetos del profeta Mahoma, como su manto y su espada, traídos tras la conquista de Egipto.
Un largo declive
En el mar, la derrota en Lepanto (7 de octubre de 1571) frente a la Liga Santa, en la que combatió y resultó herido Miguel de Cervantes, mostró que el poder otomano no era invencible. El segundo sitio de Viena, en 1683, fracasó ante el ejército de socorro del rey polaco Juan III Sobieski, y desde entonces el imperio fue perdiendo territorios ante Austria y Rusia.
En el siglo XIX, ya apodado «el hombre enfermo de Europa», intentó modernizarse con las reformas del Tanzimat (desde 1839), mientras griegos, serbios, búlgaros y otros pueblos lograban la independencia. Aliado de Alemania en la Primera Guerra Mundial, fue derrotado; durante la guerra, el gobierno de los Jóvenes Turcos perpetró el genocidio armenio. El sultanato fue abolido el 1 de noviembre de 1922 y el 29 de octubre de 1923 Mustafa Kemal Atatürk proclamó la República de Turquía.
Galería
¿Qué astucia usó Mehmed II para eludir la cadena del Cuerno de Oro?
Conexiones
Seguí el hilo
Caída de Constantinopla
El último día del Imperio romano
Imperio bizantino
Mil años de Roma en Oriente
Islam
La revelación que nació en una cueva cerca de La Meca
Primera Guerra Mundial
La Gran Guerra que enterró al siglo XIX
Miguel de Cervantes
Soldado, cautivo y padre de la novela moderna
Las Cruzadas
Dos siglos de guerra santa por Jerusalén
Imperio mongol
Jinetes de la estepa que unieron Eurasia
Las vacunas
Enseñarle al cuerpo a defenderse antes del ataque
Don Quijote de la Mancha
El caballero loco que inventó la novela moderna
La caída de Roma
Cómo se apagó el imperio de Occidente, y por qué Oriente siguió mil años más