Cadena alimenticia
Quién se come a quién, y por qué importa
La energía del Sol pasa de las plantas a los herbívoros y de ellos a los carnívoros, perdiéndose en cada paso. Por eso los grandes depredadores son siempre escasos.
Eslabones de energía
Una cadena alimenticia describe el camino que sigue la energía cuando un organismo se come a otro. El concepto fue formalizado por el ecólogo británico Charles Elton en su libro Animal Ecology, de 1927, a partir de sus observaciones en el Ártico, en la isla de Spitsbergen. Elton notó que los animales se ordenan en niveles y que hay muchos más individuos en la base que en la cima: lo llamó la pirámide de números.
Los niveles, o niveles tróficos, son:
- Productores: plantas, algas y cianobacterias, que fabrican su alimento con la luz.
- Consumidores primarios: herbívoros, como el carpincho o el saltamontes.
- Consumidores secundarios y terciarios: carnívoros que comen a otros animales, como la boa o el jaguar.
- Descomponedores: hongos y bacterias que reciclan la materia muerta de todos los niveles.
En la naturaleza, las cadenas se entrelazan en redes tróficas: el yacaré come peces, pero también aves y mamíferos, y el mismo pez puede ser presa de garzas, nutrias o pirañas.
La regla del diez por ciento
En 1942, el ecólogo Raymond Lindeman midió el flujo de energía en un lago de Minnesota. De su trabajo se desprende una regla aproximada: solo alrededor del 10 % de la energía de un nivel pasa al siguiente. El resto se gasta en respirar, moverse, mantener la temperatura o se pierde en lo que no se digiere. Si un campo produce 10.000 kilocalorías en pasto, los herbívoros obtienen unas 1.000 y los carnívoros que se los comen, unas 100. Por eso las cadenas rara vez tienen más de cuatro o cinco eslabones, y por eso hay pocos jaguares y muchísimos insectos.
Dato curioso: un estudio de 2013 calculó que el nivel trófico promedio de la humanidad es de 2,21, similar al de una anchoveta o un cerdo. Pese a nuestra fama de superdepredadores, comemos sobre todo plantas.
Cascadas y venenos que suben
Lo que ocurre en un eslabón repercute en toda la cadena. En la costa del Pacífico norte, la caza de nutrias marinas por su piel provocó una explosión de erizos de mar, que devoraron los bosques de algas gigantes. En 1974, James Estes y John Palmisano mostraron que donde las nutrias se recuperaban, los bosques de algas volvían. Es una cascada trófica.
La cadena también concentra venenos. Ciertas sustancias, como el insecticida DDT o el mercurio, no se eliminan y se acumulan en los tejidos. Cada depredador come muchas presas y acumula todo lo que ellas tenían: es la biomagnificación. En 1962, la bióloga Rachel Carson publicó Primavera silenciosa, donde denunciaba cómo el DDT debilitaba la cáscara de los huevos de águilas y halcones. El libro impulsó la prohibición del DDT en Estados Unidos en 1972 y el nacimiento del movimiento ambientalista moderno.
La base de todo
En el océano, la cadena empieza con el fitoplancton, algas microscópicas que alimentan al zooplancton, al kril, a los peces y, en última instancia, a ballenas y tiburones. En los ríos de Paraguay, las algas y los restos vegetales sostienen a los peces pequeños que alimentan al dorado y al surubí. Cuidar los eslabones más humildes es, en definitiva, cuidar a los más espectaculares.
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Si las plantas de un campo almacenan 50.000 kcal, ¿cuánta energía llegaría aproximadamente a los carnívoros que comen herbívoros?
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