Gengis Kan
El niño abandonado que forjó el mayor imperio terrestre
Expulsado de su clan y perseguido en la estepa, Temuyín unió a las tribus mongolas y desató una conquista que iría del Pacífico al corazón de Europa.
Una infancia en la estepa
Temuyín nació hacia 1162 —las fuentes dan fechas entre 1155 y 1167— junto al río Onón, en las estepas del noreste de la actual Mongolia. Según la Historia secreta de los mongoles, la principal fuente sobre su vida, vino al mundo apretando en el puño un coágulo de sangre, señal de un destino de conquistador. Su padre, Yesugei, era un jefe del clan Borjigin. Cuando Temuyín tenía unos nueve años, Yesugei fue envenenado por tártaros enemigos.
La tribu abandonó a la viuda Hoelun y a sus hijos a su suerte. Sobrevivieron recogiendo raíces, cazando marmotas y pescando. En esos años, Temuyín mató a su medio hermano Begter en una disputa por la comida. Más tarde fue capturado por el clan rival de los taichiut y obligado a llevar una pesada canga de madera al cuello; logró escapar escondiéndose en un río.
Se casó con Börte, prometida desde la infancia. Poco después, los merkitas la raptaron. Para rescatarla, Temuyín se alió con Toghrul, kan de los keraítas, y con su amigo de la infancia y hermano de sangre Jamukha. La victoria lo convirtió en un líder con seguidores propios.
El kan universal
Durante dos décadas libró guerras contra tártaros, keraítas, naimanos y contra el propio Jamukha, que se convirtió en su gran rival. A diferencia de otros jefes, Temuyín premiaba la lealtad y el talento por encima del linaje, e integraba a los vencidos en su ejército. En 1206, una gran asamblea, el kurultai, lo proclamó Gengis Kan, un título que suele interpretarse como «soberano universal» o «gobernante feroz».
Reorganizó a los mongoles de raíz:
- Dividió el ejército en unidades decimales de 10, 100, 1.000 y 10.000 jinetes, mezclando tribus para romper las antiguas lealtades.
- Promulgó un código de leyes, la Yassa.
- Adoptó la escritura uigur para el mongol.
- Creó el yam, una red de postas que permitía transmitir mensajes a cientos de kilómetros por día.
- Concedió libertad de culto y exenciones fiscales a los religiosos.
La gran conquista
En 1209 sometió al reino tangut de Xi Xia. En 1211 atacó al Imperio jin del norte de China, atravesó la Gran Muralla y en 1215 tomó su capital, Zhongdu, la actual Pekín. En 1218 envió una caravana comercial al poderoso Imperio corasmio, en Asia Central; el gobernador de Otrar la masacró y el sah ejecutó a uno de sus embajadores. La venganza fue devastadora: entre 1219 y 1221 los mongoles arrasaron Bujará, Samarcanda, Urgench, Merv y Nishapur, con matanzas de una escala que estremeció al mundo islámico.
Sus generales Jebe y Subotai persiguieron al sah hasta el mar Caspio, cruzaron el Cáucaso y en 1223 derrotaron a una coalición de príncipes rusos y cumanos en el río Kalka.
Dato curioso: Un estudio genético publicado en 2003 identificó un linaje del cromosoma Y presente en cerca del 8 % de los hombres de una amplia región de Asia —unos 16 millones de personas— y propuso que podría remontarse a Gengis Kan y su familia, aunque esa atribución sigue debatida.
Muerte y misterio
Gengis Kan murió en agosto de 1227, durante una nueva campaña contra Xi Xia; la causa, quizá una caída de caballo o una enfermedad, es incierta. Según la tradición, fue enterrado en secreto en las montañas Jentii, y el lugar de su tumba nunca se ha encontrado. Sus hijos y nietos —Ogodei, Batu, Hulagu, Kublai— extendieron el Imperio mongol hasta convertirlo en el mayor imperio de territorio continuo de la historia. Bajo su dominio, la Ruta de la Seda volvió a ser segura y viajeros como Marco Polo pudieron cruzar Asia. En Mongolia es venerado como padre de la nación.
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