La Vía Láctea

Nuestra galaxia, vista desde adentro

Una espiral barrada de unos 100.000 años luz con cientos de miles de millones de estrellas y un agujero negro gigante en su centro. El Sol es sólo una más.

El camino de leche

En una noche sin luna, lejos de las luces de las ciudades —por ejemplo en el Chaco paraguayo—, una franja blanquecina cruza el cielo de un horizonte al otro. Los griegos la llamaron galaxías kýklos, "círculo lechoso", y la explicaron con un mito: la leche derramada por la diosa Hera. De ahí vienen tanto "Vía Láctea" como la palabra "galaxia". En 1610 Galileo apuntó su telescopio y descubrió que aquella nube era en realidad una multitud de estrellas demasiado débiles para distinguirse a simple vista.

Un disco visto de canto

Vemos la Vía Láctea como una franja porque estamos dentro de un disco y lo miramos de canto. Es una galaxia espiral barrada: tiene una barra central de estrellas, de la que parten brazos espirales. Su disco mide unos 100.000 años luz de diámetro, pero sólo unos mil de espesor. Contiene entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas, además de gas, polvo y una enorme cantidad de materia oscura, invisible, que forma un halo y aporta la mayor parte de su masa. Que haya un universo de galaxias más allá de la nuestra recién se demostró en la década de 1920, cuando Edwin Hubble midió la distancia a Andrómeda.

Nuestra dirección

El Sol está en el brazo de Orión, una estructura menor entre dos brazos mayores, a unos 26.000 años luz del centro. Viaja a unos 230 km/s y completa una vuelta en unos 230 millones de años, un "año galáctico". En el centro, en dirección a la constelación de Sagitario —bien alta en el cielo de Paraguay durante el invierno—, se esconde Sagitario A*, un agujero negro supermasivo de unos 4 millones de masas solares, fotografiado por el Event Horizon Telescope en 2022. El polvo bloquea su luz visible, por lo que se estudia en radio, infrarrojo y rayos X.

Vecinas y pasado

La Vía Láctea pertenece al Grupo Local, junto con la galaxia de Andrómeda, la del Triángulo y decenas de galaxias enanas. Las más famosas son las Nubes de Magallanes, visibles a simple vista desde el hemisferio sur como dos manchas difusas; los navegantes europeos las describieron durante el viaje de Magallanes. Nuestra galaxia creció devorando otras: el satélite europeo Gaia, que midió posiciones y movimientos de cerca de 1.800 millones de estrellas, reveló los restos de Gaia-Encélado, una galaxia absorbida hace unos 10.000 millones de años.

Dato curioso: Andrómeda se acerca a unos 110 km/s. Durante años se dio por segura una colisión en unos 4.500 millones de años, pero un estudio de 2025 con datos de Gaia y Hubble estimó que la probabilidad de un choque en los próximos 10.000 millones de años es de alrededor de la mitad.

La galaxia en otras culturas

Muchos pueblos vieron en esta franja un río o un camino: para los incas era el Mayu, un río celestial, y en sus manchas oscuras de polvo reconocían figuras como una llama o una serpiente, constelaciones "oscuras" que la tradición europea ignoraba. Hoy la contaminación lumínica impide que alrededor de un tercio de la humanidad pueda ver la Vía Láctea desde su casa, una pérdida cultural y científica que impulsa la creación de reservas de cielo oscuro en todo el mundo.

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La Vía Láctea · Quiz1 / 4 · ★ 0

¿Por qué vemos la Vía Láctea como una franja?