
La vuelta al mundo de Magallanes-Elcano
Partieron 239 hombres. Volvieron 18
Entre 1519 y 1522, una flota española buscó una ruta occidental a las islas de las Especias. Magallanes murió en Filipinas; Elcano completó la primera circunnavegación de la Tierra.
La carrera por las especias
A comienzos del siglo XVI, el clavo de olor, la nuez moscada y la canela valían fortunas en Europa. Crecían en las Molucas, las islas de las Especias, en la actual Indonesia. Portugal llegaba a ellas rodeando África. El Tratado de Tordesillas (1494) había dividido el mundo entre Castilla y Portugal con una línea en el Atlántico, pero nadie sabía con exactitud por dónde pasaba esa línea al otro lado del planeta. Si las Molucas quedaban del lado castellano, España necesitaba un camino hacia el oeste.
El navegante portugués Fernando de Magallanes, que había servido a Portugal en Asia, ofreció ese proyecto al joven rey Carlos I de España, que lo aprobó en 1518.
Cinco naves y una rebelión
El 20 de septiembre de 1519, cinco naves —Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago— zarparon de Sanlúcar de Barrameda con unos 239 hombres de varias nacionalidades. Entre ellos iba el italiano Antonio Pigafetta, cuyo diario es la principal fuente del viaje.
La flota cruzó el Atlántico, tocó la bahía de Río de Janeiro y bajó por la costa sudamericana. Exploró el estuario del Río de la Plata buscando un paso, sin éxito. Para invernar se refugió en la bahía de San Julián, en la Patagonia, donde en abril de 1520 varios capitanes españoles se amotinaron; Magallanes aplastó la rebelión, ejecutó a uno y abandonó a otros en tierra. La Santiago naufragó en una exploración.
El estrecho y el océano infinito
El 21 de octubre de 1520 la flota encontró la entrada del paso que hoy lleva el nombre del capitán: el estrecho de Magallanes, un laberinto de unos 570 kilómetros de canales. Durante la travesía, la San Antonio desertó y regresó a España. Las fogatas de los pueblos indígenas en la costa inspiraron el nombre de Tierra del Fuego. El 28 de noviembre las tres naves restantes salieron a un océano tan calmo que Magallanes lo llamó Pacífico.
Nadie imaginaba su tamaño. La travesía duró más de tres meses sin encontrar tierra habitada útil. Pigafetta relató que comían galleta podrida con gusanos, aserrín y cueros de las vergas ablandados en agua de mar; el escorbuto mató a muchos.
Dato curioso: al volver a España, los supervivientes descubrieron que habían perdido un día: al dar la vuelta al mundo hacia el oeste, su diario iba un día atrasado. Fue la primera experiencia práctica de lo que hoy explica la línea internacional de cambio de fecha.
Muerte en Mactán
En marzo de 1521 llegaron a las islas que luego se llamarían Filipinas. Magallanes se alió con el rajá de Cebú y quiso someter al jefe de la isla vecina de Mactán, Lapulapu. El 27 de abril de 1521, en la batalla de Mactán, Magallanes murió en la playa. Los supervivientes quemaron la Concepción por falta de tripulación y, tras meses de navegación, llegaron finalmente a las Molucas en noviembre, donde cargaron clavo de olor.
Elcano y el regreso
La Trinidad intentó volver por el Pacífico y fue capturada por los portugueses. La Victoria, al mando del vasco Juan Sebastián Elcano, se arriesgó por el océano Índico y rodeó África evitando los puertos portugueses. El 6 de septiembre de 1522 llegó a Sanlúcar con solo 18 hombres europeos a bordo. Su carga de especias bastó para cubrir los gastos de la expedición. Carlos I concedió a Elcano un escudo con un globo y el lema Primus circumdedisti me: fuiste el primero que me rodeó. La expedición demostró que la Tierra podía circunnavegarse y reveló la verdadera escala del océano Pacífico.
Galería
¿Qué buscaba originalmente la expedición?
Conexiones
Seguí el hilo
Era de los Descubrimientos
Cuando los océanos se convirtieron en caminos
Cristóbal Colón
El navegante que se equivocó de continente y cambió el mundo
Los océanos
El planeta azul que apenas conocemos
La Tierra como planeta
El único mundo conocido con vida
La Ruta de la Seda
Miles de kilómetros que unieron Oriente y Occidente
Renacimiento
Cuando Florencia volvió a mirar a los antiguos
La Vía Láctea
Nuestra galaxia, vista desde adentro