
Telescopio James Webb
Una máquina del tiempo de oro
El mayor telescopio espacial jamás construido observa en infrarrojo desde 1,5 millones de km y ya vio galaxias de cuando el universo tenía menos de 300 millones de años.
El heredero del Hubble
El Telescopio Espacial James Webb (JWST) es el observatorio espacial más grande y potente jamás construido, una colaboración de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense. Lleva el nombre de James E. Webb, administrador de la NASA entre 1961 y 1968, durante los años del programa Apolo. Concebido en la década de 1990, su desarrollo sufrió años de retrasos y su costo final rondó los 10.000 millones de dólares. Despegó el 25 de diciembre de 2021 a bordo de un cohete europeo Ariane 5 desde Kourou, en la Guayana Francesa.
Un espejo de oro
Su espejo principal mide 6,5 metros de diámetro, frente a los 2,4 m del Hubble, y reúne más de seis veces su área colectora. Está formado por 18 segmentos hexagonales de berilio, un metal ligero y estable, recubiertos con una capa ultrafina de oro, que refleja muy bien la luz infrarroja: en total se usaron apenas unos 48 gramos de oro. Como era demasiado grande para caber en cualquier cohete, viajó plegado como un origami y se desplegó en el espacio en una secuencia de cientos de mecanismos que debían funcionar a la perfección.
Frío extremo
El Webb observa principalmente en infrarrojo, entre 0,6 y 28 micrones. Para eso necesita estar helado: cualquier fuente de calor, incluido el propio telescopio, brillaría en su visión. Lo protege un parasol de cinco capas de Kapton del tamaño de una cancha de tenis, unos 21 por 14 metros. Del lado expuesto al Sol la temperatura puede superar los 80 °C; del lado oscuro baja a unos −233 °C, y uno de sus instrumentos, MIRI, se enfría aún más, hasta unos 7 K. Para mantenerse siempre a la sombra de la Tierra y del Sol, el Webb orbita el punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de km de la Tierra, al que llegó el 24 de enero de 2022.
Por qué infrarrojo
La luz de las primeras galaxias, emitida en el ultravioleta y el visible, ha sido estirada por la expansión del universo hasta el infrarrojo. Mirar lejos es mirar al pasado, y el Webb fue diseñado para ver esa luz antigua. En 2024 confirmó la galaxia JADES-GS-z14-0, vista tal como era unos 290 millones de años después del Big Bang. El infrarrojo, además, atraviesa el polvo que oculta las estrellas en formación y permite analizar la química de las atmósferas de exoplanetas.
Dato curioso: el lanzamiento fue tan preciso que el telescopio ahorró combustible en sus maniobras de corrección. La NASA estima que tiene reservas para operar bastante más de los 10 años de su misión prevista, quizás unos 20.
Primeras imágenes
El 11 y 12 de julio de 2022 se presentaron sus primeras imágenes: el campo profundo del cúmulo SMACS 0723, con miles de galaxias en un trozo de cielo del tamaño de un grano de arena sostenido con el brazo extendido; los "Acantilados Cósmicos" de la Nebulosa de Carina; el Quinteto de Stephan y la Nebulosa del Anillo Sur. Desde entonces el Webb detectó dióxido de carbono en el exoplaneta WASP-39b, descubrió galaxias tempranas más brillantes y abundantes de lo esperado, agujeros negros sorprendentemente masivos en el universo joven y hasta una nueva luna de Urano, en 2025.
Galería
¿Por qué el espejo del Webb está recubierto de oro?
Conexiones
Seguí el hilo
El Big Bang
El origen del espacio, el tiempo y la materia
Exoplanetas
Otros mundos, otros soles
La Vía Láctea
Nuestra galaxia, vista desde adentro
La luz y el color
Una onda, una partícula y un arcoíris escondido en el blanco
Urano
El gigante helado que rueda de costado
Agujeros negros
Donde ni la luz puede escapar
La velocidad de la luz
El límite de velocidad del universo
La vida de las estrellas
Somos polvo de estrellas
Neptuno
El planeta hallado con matemáticas
Estación Espacial Internacional
Un laboratorio del tamaño de una cancha de fútbol
Área del círculo
El área de un círculo es π multiplicado por el cuadrado de su radio.
Relación de Planck-Einstein
La luz se emite y absorbe en paquetes indivisibles, los fotones, cuya energía es proporcional a su frecuencia; con esta idea nació la física cuántica.