
José Gaspar Rodríguez de Francia
El Supremo: el doctor que selló la independencia paraguaya
Doctor en teología y abogado, gobernó el Paraguay de 1814 a 1840 como Dictador Perpetuo: aseguró su independencia, lo aisló del mundo y sigue dividiendo a los historiadores.
El doctor de Córdoba
José Gaspar Rodríguez de Francia nació en Asunción el 6 de enero de 1766 (algunos autores han defendido Yaguarón como lugar de nacimiento). Estudió en el Colegio de Monserrat y en la Universidad de Córdoba, donde obtuvo el doctorado en teología. De regreso a Asunción enseñó en el Colegio Seminario de San Carlos y se dedicó a la abogacía, con fama de austero, culto e incorruptible. Su biblioteca, con obras de la Ilustración francesa, era una de las más notables de la ciudad.
La revolución de mayo y el ascenso
Tras el levantamiento del 14 y 15 de mayo de 1811, que depuso al gobernador español Bernardo de Velasco, Francia integró la Junta Superior Gubernativa. Fue el principal inspirador de la nota del 20 de julio de 1811 a Buenos Aires, que defendía la autonomía paraguaya frente a la antigua capital virreinal y proponía una confederación entre iguales. En 1813 un congreso proclamó la República y estableció un consulado compartido entre Francia y Fulgencio Yegros. Al año siguiente otro congreso lo nombró Dictador Supremo y, en 1816, Dictador Perpetuo.
El Paraguay cerrado
Amenazado por las pretensiones de Buenos Aires, que bloqueaba el comercio fluvial, y por el expansionismo luso-brasileño, Francia aplicó una política de aislamiento casi total. El comercio exterior se restringió a puntos controlados como Pilar e Itapúa, y la salida del país quedó prácticamente prohibida. Tras descubrir una conspiración en 1820, ordenó la ejecución de Yegros y de otros próceres de la independencia en 1821.
Su gobierno subordinó a la Iglesia al Estado, suprimió las órdenes religiosas en 1824 y confiscó bienes que pasaron a formar las estancias de la patria, que arrendaban tierras a campesinos y abastecían al ejército. Golpeó a la élite española: un decreto de 1814 prohibió a los europeos casarse con mujeres blancas, para debilitar a ese grupo. El naturalista francés Aimé Bonpland, capturado en 1821, permaneció retenido en el país casi diez años.
Dato curioso: Francia murió el 20 de septiembre de 1840 y, tiempo después, su tumba fue profanada; sus restos auténticos nunca se identificaron con certeza.
¿Tirano o fundador? Las lecturas
Pocas figuras sudamericanas han generado juicios tan opuestos:
- Los testigos extranjeros, como los suizos Rengger y Longchamp (1827) o los comerciantes británicos Robertson, lo describieron como un déspota cruel y desconfiado.
- La historiografía liberal paraguaya posterior a 1870, con Cecilio Báez, lo presentó como el origen de una tradición tiránica.
- El revisionismo nacionalista, desde Juan E. O'Leary, y lecturas posteriores como la de Richard Alan White (1978) destacaron que preservó la soberanía, evitó la anarquía de las guerras civiles rioplatenses y construyó un Estado con relativa autonomía económica. Ya en 1843 Thomas Carlyle le había dedicado un ensayo admirativo.
La investigación actual tiende a reconocer ambas caras: el consolidador de una independencia frágil y el gobernante que ejerció un poder absoluto, con prisiones, delaciones y ejecuciones. Augusto Roa Bastos inmortalizó esa ambigüedad en su novela Yo el Supremo (1974), una de las cumbres de la literatura latinoamericana. El pueblo lo recordó durante generaciones como el Karaí Guasu, el gran señor.
Galería
¿Dónde obtuvo Francia su doctorado?
Conexiones
Seguí el hilo
Independencias latinoamericanas
Dos décadas que liberaron un continente
El pueblo guaraní
Los buscadores de la tierra sin mal
Simón Bolívar
El Libertador que soñó un continente unido
Francisco Solano López
El mariscal de la guerra más devastadora de Sudamérica
La Ilustración
Atrévete a saber
Siglo XIX
El siglo del vapor, las naciones y los imperios
Revolución francesa
El día en que el pueblo derribó al rey
Guerra de la Triple Alianza
La Guerra Grande que marcó para siempre al Paraguay