
Isabel I de Inglaterra
La Reina Virgen que derrotó a la Armada y dio nombre a una era
Hija de Enrique VIII y de una reina decapitada, sobrevivió a la prisión para reinar 44 años, consolidar la Iglesia anglicana, vencer a la Armada española y presidir el siglo de Shakespeare.
Una infancia peligrosa
Isabel nació el 7 de septiembre de 1533 en el palacio de Greenwich, hija del rey Enrique VIII y de su segunda esposa, Ana Bolena, por quien el monarca había roto con la Iglesia de Roma. Cuando Isabel tenía dos años y ocho meses, su madre fue decapitada acusada de adulterio y traición, y ella fue declarada ilegítima. Aun así recibió una educación excepcional: hablaba latín, francés e italiano, leía griego y estudió historia y teología con tutores como Roger Ascham.
Bajo el reinado de su media hermana católica María I, que restauró la obediencia a Roma y persiguió a los protestantes, Isabel se convirtió en sospechosa. Tras la rebelión de Wyatt, en 1554, fue encerrada en la Torre de Londres, donde poco antes había muerto su madre. Su prudencia la salvó.
La reina de un país dividido
María murió el 17 de noviembre de 1558 e Isabel, con 25 años, heredó un reino endeudado y desgarrado por la religión. Con el acuerdo religioso de 1559 restableció la Iglesia de Inglaterra como Iglesia nacional, con ella como gobernadora suprema, y buscó una vía intermedia que evitara las guerras de religión que asolaban Francia. Según una frase que se le atribuye, no quería «abrir ventanas en las almas de los hombres». Sin embargo, tras la excomunión papal de 1570 y varias conspiraciones, la persecución de sacerdotes católicos se endureció.
Rodeada de consejeros hábiles como William Cecil y Francis Walsingham, su jefe de espías, Isabel se negó a casarse pese a la presión del Parlamento y a numerosos pretendientes. Convirtió su soltería en instrumento político y en imagen pública: la Reina Virgen, casada con su reino.
María Estuardo y la Armada
Su prima católica María Estuardo, reina de Escocia, huyó a Inglaterra en 1568 y pasó casi veinte años bajo custodia, como foco de complots para entronizarla. Tras descubrirse la conspiración de Babington, Isabel firmó con reticencia su sentencia: María fue decapitada en febrero de 1587.
Felipe II de España, molesto también por los ataques de corsarios como Francis Drake a sus flotas y por el apoyo inglés a los rebeldes de los Países Bajos, lanzó en 1588 la Gran Armada. Las naves inglesas, más ágiles, los brulotes frente a Calais y las tormentas del Atlántico Norte la deshicieron. Isabel arengó a sus tropas en Tilbury con el discurso más famoso de su reinado.
Dato curioso: El estado norteamericano de Virginia recibió su nombre en homenaje a Isabel, la «Reina Virgen».
La era isabelina
Su reinado coincidió con una explosión cultural: el teatro de Shakespeare y Christopher Marlowe, la poesía de Edmund Spenser y los viajes de exploración. En 1600 concedió la carta fundacional de la Compañía de las Indias Orientales, semilla del futuro imperio. Los últimos años fueron más sombríos, con malas cosechas, guerra en Irlanda y la rebelión del conde de Essex.
Murió el 24 de marzo de 1603 en el palacio de Richmond, a los 69 años, sin herederos. Con ella terminó la dinastía Tudor, y la corona pasó a Jacobo VI de Escocia, hijo de María Estuardo.
Galería
¿Por qué fue encerrada Isabel en la Torre de Londres en 1554?
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