
Juana de Arco
La campesina que cambió el rumbo de una guerra de cien años
Una joven analfabeta de Lorena que decía oír voces divinas levantó el sitio de Orléans, hizo coronar a Carlos VII y murió en la hoguera a los 19 años. Hoy es santa y símbolo de Francia.
Una aldea en medio de la guerra
Juana nació hacia 1412 en Domrémy, una aldea del valle del Mosa, en el límite oriental de Francia, hija de Jacques d'Arc, un campesino acomodado, e Isabelle Romée. Francia llevaba décadas desgarrada por la Guerra de los Cien Años: los reyes de Inglaterra, aliados con el poderoso duque de Borgoña, controlaban París y gran parte del norte, y el delfín Carlos, heredero de la corona francesa, ni siquiera había podido ser coronado.
Según declaró en su juicio, hacia los 13 años empezó a oír voces que identificó con san Miguel, santa Catalina y santa Margarita. Le ordenaban expulsar a los ingleses y llevar al delfín a coronarse en Reims.
De Vaucouleurs a Orléans
A comienzos de 1429, tras insistir varias veces, convenció al capitán Robert de Baudricourt de que la enviara escoltada a Chinon, donde estaba Carlos. Vestida de hombre y con el cabello corto, cruzó territorio enemigo en once días. El delfín la hizo examinar por teólogos en Poitiers, que no hallaron nada contrario a la fe, y la envió con un ejército a socorrer Orléans, sitiada por los ingleses desde octubre de 1428.
Juana no comandaba formalmente, pero su presencia transformó el ánimo de las tropas. Herida por una flecha en el hombro, volvió al combate. El 8 de mayo de 1429 los ingleses levantaron el sitio. Siguió la victoria de Patay, donde la caballería francesa destrozó a los temidos arqueros ingleses, y el 17 de julio Carlos VII fue coronado en la catedral de Reims, con Juana a su lado sosteniendo su estandarte.
Captura y juicio
El ataque a París en septiembre fracasó y la corte, inclinada a negociar, perdió interés en ella. El 23 de mayo de 1430 fue capturada por los borgoñones en Compiègne y vendida a los ingleses por 10.000 libras. Carlos VII no intentó rescatarla.
En Ruan fue juzgada por un tribunal eclesiástico presidido por el obispo Pierre Cauchon, aliado de los ingleses. Durante meses, sin abogado, respondió a interrogatorios diseñados para hacerla caer en herejía, con una agudeza que todavía asombra a quienes leen las actas. Presionada, firmó una abjuración el 24 de mayo de 1431, pero días después volvió a vestir ropa masculina, lo que el tribunal consideró recaída.
Dato curioso: Las actas de su juicio se conservan casi completas, por lo que Juana es una de las personas de la Edad Media cuyas palabras conocemos con mayor detalle.
La hoguera y la memoria
El 30 de mayo de 1431 fue quemada viva en la plaza del Mercado Viejo de Ruan. Tenía unos 19 años. Sus cenizas fueron arrojadas al Sena.
La guerra terminó en 1453 con la expulsión de los ingleses de casi toda Francia. En 1456 un nuevo proceso, impulsado por su madre y autorizado por el papa, anuló la condena. Juana fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920; es una de las santas patronas de Francia. Su figura ha sido reivindicada por monárquicos, republicanos, católicos, laicos y feministas, cada uno con su propia lectura.
Galería
¿Dónde fue coronado Carlos VII con Juana a su lado?
Conexiones
Seguí el hilo
Guerra de los Cien Años
Arqueros, caballeros y una doncella de Orleans
Edad Media
Mil años entre castillos, catedrales y caminos de peregrinos
Cristianismo
De un pequeño grupo de discípulos en Galilea a la religión más extendida del planeta
Las Cruzadas
Dos siglos de guerra santa por Jerusalén
Isabel I de Inglaterra
La Reina Virgen que derrotó a la Armada y dio nombre a una era
Carlomagno
El rey franco que resucitó el Imperio de Occidente