
Mitología nórdica
Odín, Thor y el fin del mundo bajo el árbol Yggdrasil
Los pueblos escandinavos imaginaron un universo de nueve mundos sostenidos por un fresno gigante y condenado a una batalla final: el Ragnarök.
Lo que sabemos y cómo
La mitología nórdica es la de los pueblos germánicos del norte: noruegos, suecos, daneses e islandeses de la era vikinga. Paradójicamente, casi todo lo que sabemos fue escrito por cristianos, siglos después de la conversión. Las fuentes principales son islandesas del siglo XIII: la Edda poética, una colección de poemas conservada sobre todo en el manuscrito Codex Regius (c. 1270), y la Edda prosaica, un manual para poetas escrito hacia 1220 por el político e historiador Snorri Sturluson. A ellas se suman las piedras rúnicas, las sagas y el relato del cronista Adán de Bremen sobre el templo de Uppsala, en Suecia.
Del hielo y el fuego
Al principio solo existía Ginnungagap, un abismo vacío entre el reino helado de Niflheim y el reino de fuego de Muspelheim. Del encuentro del hielo y las chispas nació el gigante Ymir. Los dioses Odín, Vili y Vé lo mataron y con su cuerpo construyeron el mundo: su carne fue la tierra, su sangre el mar, sus huesos las montañas y su cráneo la bóveda del cielo. Luego, de dos troncos hallados en la playa, crearon a la primera pareja humana, Ask y Embla.
El universo se organiza alrededor de Yggdrasil, un fresno colosal cuyas ramas y raíces unen nueve mundos: entre ellos Asgard, de los dioses; Midgard, de los humanos, unido a Asgard por el puente arcoíris Bifröst; Jotunheim, de los gigantes; y Hel, el reino de los muertos.
Los dioses
Había dos familias divinas: los Æsir y los Vanir, que tras una guerra hicieron la paz e intercambiaron rehenes. Odín, el padre de todos, es un dios de la sabiduría, la poesía, la guerra y la muerte; sacrificó un ojo en el pozo de Mímir para obtener conocimiento y colgó nueve noches del árbol Yggdrasil, herido por su propia lanza, para descubrir las runas. Lo acompañan dos cuervos, Hugin y Munin («pensamiento» y «memoria»).
Thor, hijo de Odín, protege a dioses y humanos de los gigantes con su martillo Mjölnir; era el dios más popular entre campesinos y guerreros, y muchos llevaban amuletos con forma de martillo. Freyja reina sobre el amor, la fertilidad y la magia, y recibe a la mitad de los caídos en batalla; la otra mitad va al Valhalla de Odín, conducida por las valquirias. Y está Loki, el embaucador, a veces aliado de los dioses y a veces su peor enemigo.
Dato curioso: Varios días de la semana en inglés llevan nombres de dioses nórdicos o germánicos: Wednesday (de Odín, Woden), Thursday (de Thor) y Friday (de Frigg o Freyja).
Ragnarök
A diferencia de otras mitologías, la nórdica anuncia la muerte de sus propios dioses. En el Ragnarök vendrá un invierno de tres años, el lobo Fenrir se soltará y devorará a Odín, Thor matará a la serpiente del mundo Jörmungandr pero morirá envenenado por ella, y el gigante de fuego Surt incendiará el universo. Sin embargo, el relato no termina en la nada: una tierra nueva y verde emergerá del mar, algunos dioses regresarán y una pareja humana repoblará el mundo.
La religión nórdica fue reemplazada por el cristianismo entre los siglos X y XII; en Islandia, la asamblea del Althing adoptó la nueva fe hacia el año 1000. Pero sus mitos inspiraron a Richard Wagner, a J. R. R. Tolkien —que tomó de la Edda los nombres de varios enanos y de Gandalf— y, hoy, a películas, series y videojuegos que han vuelto a hacer de Thor y Loki figuras conocidas en todo el mundo.
Galería
¿Por qué casi todo lo que sabemos de la mitología nórdica fue escrito por cristianos?
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