El Taj Mahal

Una lágrima de mármol a orillas del río Yamuna

⏳ 1632–1653Imperio mogol📍 Agra, India

El emperador mogol Shah Jahan movilizó a miles de artesanos durante más de veinte años para construir el mausoleo de su esposa favorita, Mumtaz Mahal.

Una muerte en Burhanpur

En junio de 1631, durante una campaña militar en el Decán, la emperatriz Mumtaz Mahal murió en la ciudad de Burhanpur al dar a luz a su decimocuarto hijo. Tenía 38 años y había acompañado a su esposo, el emperador mogol Shah Jahan, en casi todos sus viajes y guerras. Las crónicas de la corte cuentan que el emperador guardó luto riguroso, abandonó la música y las ropas lujosas, y que su barba encaneció en pocos meses.

Shah Jahan decidió darle una tumba que no tuviera igual en el mundo. Eligió un terreno a orillas del río Yamuna, en Agra, la capital imperial, y en 1632 comenzaron las obras de lo que los textos de la época llamaron Rauza-i Munawwara, «la tumba iluminada». El nombre Taj Mahal, probablemente derivado de Mumtaz Mahal, se impuso después.

Arquitectos y artesanos

El diseño suele atribuirse a Ustad Ahmad Lahauri, arquitecto de la corte, al frente de un gran equipo. Según las fuentes tradicionales, unos 20.000 trabajadores participaron en la obra: canteros, calígrafos, talladores e incrustadores llegados de todo el imperio y de Persia y Asia Central. El mármol blanco vino de las canteras de Makrana, en Rajastán, a más de 300 kilómetros; para transportar los materiales se usaron carretas tiradas por bueyes y, según la tradición, también elefantes.

El mausoleo quedó terminado hacia 1643 y el conjunto completo —jardín, mezquita, casa de huéspedes y gran puerta— hacia 1653.

Simetría perfecta

El Taj Mahal es la culminación de la arquitectura mogola, que fusiona tradiciones persas, islámicas e indias. Sobre una plataforma cuadrada se alza el mausoleo, coronado por una gran cúpula bulbosa; cuatro minaretes lo enmarcan en las esquinas. Están levemente inclinados hacia afuera, de modo que, en caso de terremoto, caerían lejos de la tumba.

Delante se extiende un charbagh, un jardín persa dividido en cuatro partes por canales de agua, imagen del paraíso descrito en el Corán. Los muros están cubiertos de versículos coránicos en caligrafía que aumenta de tamaño a medida que sube, para que desde abajo parezca uniforme. Las incrustaciones de pietra dura —flores de jaspe, ágata, lapislázuli y otras piedras semipreciosas encastradas en el mármol— dan al edificio una delicadeza casi de joyería. Según la luz, el mármol cambia de color: rosado al amanecer, blanco deslumbrante a mediodía, dorado bajo la luna.

Dato curioso: La única ruptura de la simetría está dentro de la cripta: el cenotafio de Shah Jahan, colocado junto al de su esposa tras su muerte en 1666, es más grande y está desplazado hacia un lado.

El emperador prisionero

La historia terminó con amargura. En 1658 su hijo Aurangzeb se apoderó del trono y encerró a Shah Jahan en el Fuerte Rojo de Agra. Allí pasó sus últimos ocho años y, según la tradición, contemplaba desde una ventana el mausoleo de su amada al otro lado del río. Circula también la leyenda de un «Taj negro» que Shah Jahan habría querido construir para sí mismo enfrente; no hay pruebas arqueológicas que la respalden.

La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1983. Hoy enfrenta un enemigo inesperado: la contaminación del aire, que amarillea el mármol. Para protegerlo, las autoridades crearon una zona alrededor de Agra donde se restringen las industrias contaminantes, y periódicamente se aplica sobre sus muros una arcilla especial que absorbe la suciedad.

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El Taj Mahal · Quiz1 / 4 · ★ 0

¿Por qué los minaretes del Taj Mahal están levemente inclinados hacia afuera?