Guerra de los Cien Años
Arqueros, caballeros y una doncella de Orleans
De 1337 a 1453, Inglaterra y Francia lucharon por la corona francesa. La guerra forjó dos identidades nacionales y transformó el arte de la guerra.
Una herencia envenenada
En realidad fueron 116 años de guerra intermitente, con largas treguas. Todo empezó con una disputa dinástica: al morir en 1328 Carlos IV de Francia sin hijos varones, el rey inglés Eduardo III, nieto de Felipe IV por vía materna, reclamó la corona. Los nobles franceses prefirieron a Felipe VI de Valois. A esto se sumaban los ducados ingleses en suelo francés, como Guyena, y el control del comercio de lana con Flandes. En 1337 Felipe VI confiscó Guyena y Eduardo respondió proclamándose rey de Francia.
El arco largo inglés
Las primeras fases fueron un desastre para la caballería francesa. En la batalla naval de La Esclusa (1340), Inglaterra se aseguró el canal de la Mancha. El 26 de agosto de 1346, en Crécy, los arqueros ingleses y galeses, armados con el arco largo y capaces de disparar unas diez flechas por minuto, diezmaron a la nobleza francesa. Calais cayó en 1347 y siguió siendo inglesa hasta 1558.
Entonces llegó la peste negra (1348), que mató a un tercio o más de la población europea y frenó la guerra. En Poitiers (1356), el hijo de Eduardo, el Príncipe Negro, capturó al rey Juan II de Francia. La paz de Brétigny (1360) dio a Inglaterra un tercio de Francia, pero Carlos V y su condestable Bertrand du Guesclin recuperaron casi todo con una guerra de desgaste.
Azincourt y la Francia partida
Aprovechando la guerra civil francesa entre armañacs y borgoñones, Enrique V desembarcó en 1415. El 25 de octubre, en Azincourt, un ejército inglés agotado y muy inferior en número derrotó a los franceses en un campo embarrado. El Tratado de Troyes (1420) convertía a Enrique en heredero del trono francés. Parecía el fin de Francia.
Dato curioso: Shakespeare inmortalizó Azincourt en Enrique V con el discurso del día de San Crispín: «Nosotros pocos, nosotros felices pocos, nosotros banda de hermanos».
Juana de Arco y la victoria francesa
En 1429, una campesina de Domrémy de 17 años, Juana de Arco, convenció al delfín Carlos de que Dios la enviaba. El 8 de mayo de 1429 los ingleses levantaron el sitio de Orleans, y el 17 de julio Carlos VII fue coronado en Reims. Capturada por los borgoñones y entregada a los ingleses, Juana fue juzgada y quemada en Ruan el 30 de mayo de 1431. Sería rehabilitada en 1456 y canonizada en 1920.
Francia reorganizó su ejército con compañías permanentes y una poderosa artillería dirigida por los hermanos Bureau. Venció en Formigny (1450) y en Castillon, el 17 de julio de 1453, batalla que suele marcar el fin de la guerra.
Consecuencias
La guerra marcó el ocaso de la caballería feudal frente a la infantería y la pólvora, fortaleció las monarquías y creó ejércitos permanentes. Inglaterra, perdidos sus dominios continentales salvo Calais, se volcó hacia el mar y pronto se sumió en la guerra de las Dos Rosas. Ambos pueblos salieron con una conciencia nacional mucho más definida.
Galería
¿Qué arma dio a Inglaterra sus grandes victorias en Crécy y Azincourt?
Conexiones
Seguí el hilo
Juana de Arco
La campesina que cambió el rumbo de una guerra de cien años
Edad Media
Mil años entre castillos, catedrales y caminos de peregrinos
La peste negra
La pandemia que mató a un tercio de Europa
William Shakespeare
El hijo del guantero que inventó lo humano en escena
Las Cruzadas
Dos siglos de guerra santa por Jerusalén
La Carta Magna
El día en que un rey quedó bajo la ley
Caída de Constantinopla
El último día del Imperio romano