
Wolfgang Amadeus Mozart
El niño prodigio que escribió música como quien respira
Compuso desde los cinco años, recorrió Europa como niño prodigio y en apenas 35 años de vida dejó más de 600 obras, de La flauta mágica al Réquiem inconcluso.
El milagro de Salzburgo
Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, entonces un principado eclesiástico independiente gobernado por un arzobispo. Su padre, Leopold, era violinista de la corte y autor de un célebre método de violín. Cuando su hija mayor, Maria Anna, apodada Nannerl, empezó a tomar clases de clave, el pequeño Wolfgang, de tres años, la imitaba. A los cinco ya componía pequeñas piezas que su padre anotaba.
Leopold vio en sus hijos un don extraordinario y una oportunidad. Entre 1762 y 1766 los llevó en una gira por las cortes de Europa: Múnich, Viena, París, Londres, La Haya. Wolfgang tocaba con los ojos vendados o con el teclado cubierto por un paño, improvisaba sobre temas propuestos y leía cualquier partitura a primera vista. En Londres conoció a Johann Christian Bach, hijo del gran Johann Sebastian, que lo influyó profundamente, y allí compuso sus primeras sinfonías con ocho años.
Italia y la jaula dorada
Entre 1769 y 1773 hizo tres viajes a Italia, la patria de la ópera. En Milán estrenó óperas serias con éxito y el papa Clemente XIV lo nombró caballero de la Orden de la Espuela de Oro.
Dato curioso: En 1770, con 14 años, Mozart escuchó en la Capilla Sixtina el Miserere de Gregorio Allegri, una obra cuya partitura el Vaticano no dejaba copiar. Según contó su padre en una carta, al volver a la posada la transcribió de memoria.
De regreso en Salzburgo, trabajó como músico de corte del arzobispo Hieronymus Colloredo, que lo trataba como a un sirviente más. Mozart se sentía asfixiado. En 1781, tras una violenta discusión, fue despedido: el conde Arco, chambelán del arzobispo, lo echó literalmente de una patada.
Viena: libertad y obras maestras
Se instaló en Viena como músico independiente, algo casi inaudito en su tiempo. Vivía de conciertos, clases y encargos. En 1782 se casó con Constanze Weber y estrenó la ópera El rapto en el serrallo. Allí trabó amistad con Joseph Haydn, quien le dijo a Leopold que su hijo era el mejor compositor que conocía, en persona o de nombre.
Con el libretista Lorenzo Da Ponte creó tres óperas que cambiaron el género: Las bodas de Fígaro (1786), basada en una comedia de Beaumarchais que se burlaba de los privilegios de la nobleza; Don Giovanni (1787), estrenada en Praga; y Così fan tutte (1790). Compuso además 27 conciertos para piano, decenas de sinfonías —las tres últimas, incluida la Júpiter, en apenas unas semanas de 1788— y música de cámara de una perfección asombrosa.
Pero su economía era un desastre. Vivía por encima de sus medios, y cuando la guerra con los otomanos vació los salones de la aristocracia vienesa, sus ingresos cayeron y tuvo que pedir dinero prestado a sus amigos.
El último año
En 1791 estrenó La flauta mágica, una ópera popular en alemán llena de simbolismo masónico, que fue un triunfo. Al mismo tiempo trabajaba en un Réquiem encargado anónimamente por un emisario del conde Franz von Walsegg, que planeaba hacerlo pasar por suyo. Mozart cayó enfermo en noviembre y murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, con 35 años; el certificado habla de una fiebre miliar aguda. Su alumno Franz Xaver Süssmayr completó el Réquiem.
Fue enterrado en una fosa común del cementerio de San Marcos, como era habitual entonces para la clase media vienesa. La leyenda de que Antonio Salieri lo envenenó carece de fundamento. En 1862 Ludwig von Köchel catalogó sus obras; por eso cada una lleva un número K, del K. 1 al K. 626, el Réquiem.
Galería
¿Qué hazaña hizo Mozart con el Miserere de Allegri?
Conexiones
Seguí el hilo
La música clásica
Mil años de partituras, del canto gregoriano a Barrios Mangoré
Ludwig van Beethoven
El compositor sordo que escuchó el futuro
La Capilla Sixtina
El techo donde Miguel Ángel pintó la creación del mundo
La Ilustración
Atrévete a saber
El sonido
Vibraciones que viajan por el aire hasta tu cerebro
Revolución francesa
El día en que el pueblo derribó al rey