Batalla de Stalingrado

La ciudad donde se quebró la Wehrmacht

⏳ 1942–1943Segunda Guerra Mundial📍 Stalingrado (hoy Volgogrado), Rusia

Entre 1942 y 1943, alemanes y soviéticos combatieron casa por casa a orillas del Volga. El cerco del VI Ejército fue el principio del fin de Hitler.

Rumbo al Volga y al petróleo

En el verano de 1942, Hitler lanzó el Caso Azul, una ofensiva hacia el sur de la URSS para conquistar el petróleo del Cáucaso. Una parte del ejército debía cubrir el flanco tomando Stalingrado, ciudad industrial de unos 400.000 habitantes estirada a lo largo de la orilla occidental del río Volga. Su nombre, la ciudad de Stalin, la convirtió en un símbolo que ninguno de los dos dictadores estaba dispuesto a ceder. El 28 de julio de 1942, Stalin firmó la Orden 227, conocida como «¡Ni un paso atrás!».

El 23 de agosto, la Luftwaffe lanzó un bombardeo masivo que redujo buena parte de la ciudad a escombros y mató a miles de civiles. El VI Ejército del general Friedrich Paulus avanzó hacia el centro.

La guerra de las ratas

Lo que siguió fue una batalla urbana sin precedentes. Los alemanes la llamaron Rattenkrieg, guerra de ratas. El 62.º Ejército soviético del general Vasili Chuikov aplicó la táctica de «abrazar al enemigo»: combatir tan cerca que la aviación alemana no pudiera bombardear sin herir a los suyos. Se luchó por cada planta de la fábrica de tractores, por la fábrica Octubre Rojo, por la colina Mamáyev Kurgan y por edificios como la célebre casa de Pávlov, defendida durante unos dos meses por un pequeño grupo de soldados. Los refuerzos cruzaban el Volga de noche bajo fuego constante.

Dato curioso: El francotirador Vasili Záitsev se convirtió en héroe nacional por abatir a más de doscientos enemigos; su historia inspiró la película Enemigo a las puertas (2001).

Operación Urano

Mientras los alemanes se desangraban en la ciudad, los generales Gueorgui Zhúkov y Aleksandr Vasilevski preparaban en secreto una contraofensiva. El 19 de noviembre de 1942 comenzó la Operación Urano: dos pinzas soviéticas atacaron los flancos, defendidos por ejércitos rumanos peor equipados, y el 23 de noviembre se cerraron en Kalach. Unos 250.000 a 300.000 soldados del Eje quedaron cercados.

Hermann Göring prometió abastecerlos por aire, pero los aviones apenas llevaron una fracción de lo necesario. El intento de rescate del mariscal Erich von Manstein, en diciembre, se detuvo a unos 50 kilómetros. Hitler prohibió intentar romper el cerco. Dentro, en pleno invierno ruso, los soldados morían de hambre, frío y tifus.

La rendición

El 30 de enero de 1943 Hitler ascendió a Paulus a mariscal de campo, sugiriendo que ninguno se había rendido jamás. Al día siguiente, Paulus se entregó. Los últimos focos cayeron el 2 de febrero de 1943. Unos 91.000 soldados fueron hechos prisioneros; solo unos 5.000 regresaron a Alemania, muchos de ellos recién en 1955.

Las bajas totales de ambos bandos, entre muertos, heridos y prisioneros, se estiman en cerca de dos millones, lo que la convierte en una de las batallas más sangrientas de la historia. Stalingrado no terminó la guerra, pero acabó con el mito de la invencibilidad alemana y dio la iniciativa estratégica al Ejército Rojo, que ya no la perdería hasta llegar a Berlín.

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¿Por qué los soviéticos combatían «abrazando al enemigo»?