
El ojo humano
Una cámara viva de 24 milímetros
Con unos 92 millones de bastones y casi 5 millones de conos, el ojo convierte la luz en impulsos nerviosos. Lo que vemos, sin embargo, lo construye el cerebro.
Anatomía de una cámara
El globo ocular adulto es casi una esfera de unos 24 milímetros de diámetro y pesa unos 7,5 gramos. La luz recorre un camino preciso:
- Entra por la córnea, la cúpula transparente del frente, que hace alrededor de dos tercios del enfoque.
- Atraviesa la pupila, el orificio que el iris, la parte coloreada, abre o cierra según la luz.
- El cristalino, una lente flexible, cambia de forma para enfocar objetos cercanos o lejanos.
- Cruza el humor vítreo, un gel que llena el ojo.
- Llega a la retina, una capa de tejido nervioso de apenas un cuarto de milímetro de espesor que tapiza el fondo.
Bastones y conos
La retina contiene dos tipos de fotorreceptores. Un estudio clásico de 1990 contó en promedio unos 92 millones de bastones, muy sensibles a la luz tenue pero ciegos al color, y unos 4,6 millones de conos, que necesitan más luz y permiten ver colores. Hay tres tipos de conos, sensibles al rojo, al verde y al azul. Esa idea, la teoría tricromática, fue propuesta por Thomas Young en 1802 y desarrollada por Hermann von Helmholtz.
En el centro de la retina está la fóvea, una zona de alrededor de 1,5 milímetros repleta de conos donde la visión es más nítida: es lo que usamos para leer estas líneas. Las señales salen del ojo por el nervio óptico, formado por alrededor de un millón de fibras.
Dato curioso: donde el nervio óptico sale del ojo no hay fotorreceptores: es el punto ciego, descubierto por Edme Mariotte en 1660. No lo notamos porque el cerebro rellena el hueco con lo que hay alrededor.
De Alhacén a Kepler
Los griegos debatían si los ojos emitían rayos o recibían algo de los objetos. Entre 1011 y 1021, el científico árabe Ibn al-Haytham, conocido en Europa como Alhacén, escribió en El Cairo su Libro de óptica, donde demostró que la visión se produce porque la luz entra al ojo. En 1604, Johannes Kepler explicó que el cristalino proyecta en la retina una imagen invertida, como una cámara oscura. Hacia 1625, el jesuita Christoph Scheiner lo comprobó: raspó la parte trasera de un ojo de buey y vio la imagen al revés. El cerebro se encarga de darla vuelta.
En 1794, el químico John Dalton describió su propio daltonismo, que hoy lleva su nombre. En 1851, Helmholtz inventó el oftalmoscopio, que permitió ver la retina de un paciente vivo.
Ver es interpretar
En 1959, David Hubel y Torsten Wiesel descubrieron que ciertas neuronas de la corteza visual responden solo a líneas con una orientación determinada. El cerebro arma la imagen combinando bordes, movimientos y colores; casi un tercio de la corteza participa de algún modo en la visión. Ambos recibieron el Nobel en 1981.
La medicina ocular también tiene hitos notables. En 1905, en Olomouc, actual República Checa, Eduard Zirm realizó el primer trasplante de córnea exitoso, y en 1949 el británico Harold Ridley implantó la primera lente intraocular, base de la cirugía de cataratas, hoy una de las operaciones más frecuentes del mundo.
Galería
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