
Tardígrados
Los osos de agua que sobreviven a casi todo
Miden menos de un milímetro, tienen ocho patas y resisten congelación, hervor breve, radiación y hasta el vacío del espacio. Son los animales más duros conocidos.
Pequeños osos de agua
En 1773, el pastor y naturalista alemán Johann August Ephraim Goeze observó bajo el microscopio un animalito regordete que caminaba torpemente con ocho patas y lo llamó kleiner Wasserbär, pequeño oso de agua. Cuatro años después, el italiano Lazzaro Spallanzani lo bautizó il tardigrado, el de paso lento. Hoy se conocen más de 1.300 especies de tardígrados. Suelen medir entre 0,3 y 0,5 milímetros, aunque los mayores apenas superan un milímetro.
Viven en todas partes: en el musgo de un muro, en líquenes, en sedimentos del fondo del mar, en glaciares del Himalaya y en la Antártida. Basta una gota de agua de musgo bajo un microscopio sencillo para encontrarlos. Tienen boca con estiletes para perforar células vegetales o pequeños animales, un sistema nervioso propio y garras en cada una de sus patas.
El arte de morir sin morir
Su superpoder se llama criptobiosis. Cuando el ambiente se seca, el tardígrado retrae la cabeza y las patas, pierde casi toda su agua hasta quedar con un pequeño porcentaje y se convierte en una bolita llamada tun. Su metabolismo cae a niveles casi indetectables. En ese estado puede esperar años hasta que vuelva el agua y entonces, en minutos u horas, se rehidrata y sigue caminando.
Los experimentos de laboratorio con tardígrados en estado tun documentaron que pueden soportar:
- Temperaturas cercanas al cero absoluto, −272 °C, durante breves períodos.
- Unos 150 °C durante algunos minutos.
- Presiones de hasta unas 6.000 atmósferas, seis veces la de la fosa más profunda del océano.
- Dosis de radiación de miles de grays, cientos de veces la dosis letal para un humano.
No son inmortales: en estado activo son bastante frágiles, y un estudio de 2020 mostró que el calor prolongado los mata con facilidad.
Dato curioso: en 2016, científicos japoneses revivieron tardígrados que habían permanecido congelados más de 30 años en una muestra de musgo antártico recolectada en 1983. Uno de ellos incluso se reprodujo.
Astronautas microscópicos
En 2007, la misión europea FOTON-M3 llevó tardígrados deshidratados a la órbita terrestre y los expuso durante 10 días al vacío del espacio y a la radiación cósmica. Muchos sobrevivieron al vacío, y algunos incluso a la radiación ultravioleta solar directa. Fueron los primeros animales conocidos en resistir la exposición directa al espacio. En abril de 2019, la sonda israelí Beresheet se estrelló en la Luna llevando miles de tardígrados deshidratados; nadie sabe si alguno sigue allí en estado tun.
Lecciones para la medicina
En 2016 se identificó en la especie Ramazzottius varieornatus una proteína llamada Dsup, que se adhiere al ADN y lo protege de la radiación. Al insertarla en células humanas cultivadas, estas sufrieron menos daño por rayos X. Otras proteínas de los tardígrados forman una especie de vidrio dentro de las células que protege sus estructuras al secarse. Los investigadores estudian estas moléculas para conservar vacunas y medicamentos sin refrigeración, o para proteger a futuros astronautas en viajes largos.
Galería
¿Qué es el estado «tun»?
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