Huracanes
Motores de calor que giran sobre el mar
Los ciclones tropicales nacen sobre océanos a más de 26,5 °C y pueden superar los 300 km/h. Llevan nombres de personas y su poder crece con el calentamiento.
Un mismo fenómeno, tres nombres
Un ciclón tropical es un enorme sistema de tormentas que gira alrededor de un centro de baja presión. Se llama huracán en el Atlántico norte y el Pacífico nororiental —la palabra viene de Juracán, una deidad de las tormentas de los pueblos taínos del Caribe—, tifón en el Pacífico noroccidental y ciclón en el océano Índico y el Pacífico sur. Por la rotación terrestre y el efecto Coriolis, gira en sentido antihorario en el hemisferio norte y horario en el sur. Nunca se forma justo sobre el ecuador, donde el efecto Coriolis es nulo.
La receta de una tormenta
Un huracán funciona como una máquina térmica que se alimenta del calor del océano. Necesita agua superficial a por lo menos 26,5 °C hasta unos 50 m de profundidad, aire húmedo, vientos que no cambien mucho con la altura y una perturbación inicial, como las ondas tropicales que salen de África occidental. El aire cálido y húmedo asciende, el vapor se condensa y libera calor, lo que impulsa más aire hacia arriba y baja aún más la presión en superficie. En el centro se forma el ojo, una zona de calma y cielo a veces despejado de unos 30 a 65 km de diámetro, rodeada por la pared del ojo, donde soplan los vientos más violentos. Al tocar tierra o pasar sobre aguas frías, pierde su fuente de energía y se debilita.
Cómo se miden
En el Atlántico se usa la escala Saffir-Simpson, creada a comienzos de los años setenta por el ingeniero Herbert Saffir y el meteorólogo Robert Simpson. Clasifica los huracanes en cinco categorías según sus vientos sostenidos: la categoría 1 empieza en 119 km/h y la categoría 5, la más destructiva, supera los 252 km/h. Pero el viento no es el único peligro: la marea de tormenta, el agua empujada hacia la costa, y las lluvias torrenciales suelen causar la mayoría de las muertes.
Dato curioso: el huracán Patricia, en octubre de 2015, frente a la costa del Pacífico mexicano, alcanzó vientos sostenidos de unos 345 km/h, los más fuertes medidos de forma fiable en un ciclón tropical.
Tormentas que hicieron historia
- Galveston, Texas, 1900: el desastre natural más mortífero de la historia de Estados Unidos, con entre 6.000 y 12.000 víctimas.
- Ciclón Bhola, 1970: arrasó el actual Bangladés y mató a unas 300.000 personas o más; la mala respuesta del gobierno contribuyó a la guerra de independencia del país.
- Mitch, 1998: sus lluvias mataron a más de 11.000 personas en Centroamérica, sobre todo en Honduras y Nicaragua.
- Katrina, 2005: inundó el 80 % de Nueva Orleans y causó unas 1.800 muertes.
Nombres y futuro
Desde los años cincuenta se les ponen nombres de persona, que facilitan la comunicación de las alertas; desde 1979 se alternan nombres masculinos y femeninos. Los de las tormentas más destructivas se retiran. En el Atlántico sur los huracanes son rarísimos por el agua más fría y los vientos desfavorables, pero en marzo de 2004 el huracán Catarina golpeó el sur de Brasil, el primero documentado en esa región. Con el calentamiento de los océanos, la ciencia espera que la proporción de huracanes de categorías 4 y 5 aumente, con más lluvia y mareas de tormenta más altas por la subida del nivel del mar. Satélites, aviones cazahuracanes y modelos numéricos permiten hoy prever su trayectoria con días de anticipación, lo que ha salvado innumerables vidas.
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